Diferencias entre robo, hurto y atraco

Todos conocemos los términos y seguro que muchos hemos discutido en alguna cena familiar las diferencias entre robo, hurto o atraco. Si bien es cierto que las diferencias están marcadas, no es muy habitual tenerlas claras y muchas veces puede dar lugar a problemas cuando tenemos que realizar una reclamación a nuestro seguro, contratar una nueva póliza o tomar las medidas de seguridad oportunas.

Diferencias entre robo, hurto y atraco

Ya hemos hablado en otro artículo sobre diferentes estrategias para realizar robos en comercios. Ahora intentaremos arrojar algo más de luz sobre los varios “niveles” y las diferencias entre los distintos tipos a los que nos enfrentamos diariamente, ya sea en un comercio a pie de calle, con entrada y salida de clientes, en nuestro domicilio particular o simplemente disfrutando de un paseo por la calle ¡Vamos a por ello!

Hurto

Es uno de los más habituales y realmente uno de los menos “peligrosos”. En el hurto no existe ningún tipo de violencia, es decir, consiste en la sustracción de bienes sin que se realice ningún tipo de intimidación, forcejeo, contusión, golpe… ni para las personas ni para los elementos.

Por ello muchas veces se confunde con que debe haber más o menos cantidad o valor de elementos sustraídos porque es muy complejo llevar a cabo este tipo de robo en grandes cantidades o con importes extremadamente altos (cajas fuertes, joyerías, maquinaria… ).

Seguro que se nos ocurren muchos ejemplos sin demasiado esfuerzo imaginativo:

  • El típico carterista que se apropia de carteras de los descuidados turistas en una plaza pública sin que éstos lleguen a enterarse…
  • Una persona en un bar que se deja el móvil olvidado en la barra…
  • Dejarse el coche abierto o con las llaves puestas y que nos roben la chaqueta o el portátil que hemos dejado en el asiento…

Seguro que muchos de ellos os traen malos recuerdos… y no sólo respecto a pequeños maleantes ajenos que se apropian de lo que no es suyo, también sucede internamente en las empresas cuando un empleado descontento (o porque “no es tan importante/caro/la empresa puede permitírselo”) se apropia de material, herramienta… sin consentimiento expreso del responsable.

Robo

Si, este es el siguiente paso en la escala del crimen. Aquí ya es necesario el uso de violencia, pero no nos confundamos, este término es muy amplio y se puede aplicar tanto a personas como a objetos. Maticemos.

Cuando hablamos de violencia normalmente lo asociamos a golpes, moratones, peleas, forcejeos… y es cierto, pero también se puede aplicar a la rotura de la puerta de una caja fuerte, la realización de un butrón, la apertura de una cerradura o el hecho de saltarse las contraseñas de seguridad de un ordenador. Es decir, cualquier acción que requiera forzar un elemento para poder obtener ese bien ajeno puede ser considerado robo.

Ahora que tenemos claro esta fina línea divisoria podemos escribir algunos ejemplos:

  • Un alunizaje en una tienda para robar el contenido del escaparate o llevarse la caja registradora.
  • El forzado de una puerta de un garaje para acceder al material que contiene (coches, herramientas…)
  • Forzar una puerta o ventana de una casa particular para hacerse con cualquiera de las pertenencias que se encuentran en su interior (televisor, dinero, joyas…)

Aquí las evidencias suelen ser mucho mayores, quizá debidas al destrozo que se puede llegar a ocasionar. De todas formas recordemos que hay robos que pueden ser realizados con tanta habilidad que nos daríamos cuenta de la falta de nuestros bienes muchos días después de haberse realizado (robos de datos cibernéticos, forzado de puertas con ganzúas y mucha habilidad…)

Atraco

Aquí ya hablamos de palabras mayores y, desde luego, desagradables. Se considera atraco cuando la sustracción de los bienes implica la intimidación personal. Como vemos, aquí si tenemos mucho más claro el límite, si alguien se lleva algo nuestro y para hacerlo nos amenaza, nos intimida o realiza cualquier acción violenta hacia nuestra persona directamente… es un atraco.

Los ejemplos en este caso también son transparentes:

  • Una persona que nos amenaza en la calle con un elemento punzante para llevarse la cartera.
  • Individuos que acceden a nuestro negocio portando pistolas o cualquier elemento intimidatorio (cuchillos, punzones…) con el fin de llevarse el dinero.
  • Un choque a propósito en el coche con el fin de desestabilizarnos y que nos salgamos de la carretera para robarnos.

Realmente esperamos que no os veáis en esta situación (afortunadamente este tipo de robo es menos habitual) y, desde luego, la mejor forma de protegerse de ellas pasa por la instalación de un buen sistema de alarma con videovigilancia.

Esperamos haber arrojado algo de luz sobre este debate tan intenso, con tantas dudas y, si surgen más o si necesitas ayuda puedes contactar con nosotros en el 986 29 37 39 , enviarnos un mail a eys@equipamientoyseguridad.com o solicitar tu presupuesto sin compromiso en el formulario de la derecha.

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